viernes, 2 de noviembre de 2007

Moratinos y Khalid Naciri


Miguel Ángel Moratinos acababa de mantener su primera reunión en Marrakech con el nuevo jefe de la diplomacia marroquí, Taleb Fassi Fihri, cuando se encontró con el tema inevitable del día. Como en boca cerrada no entran moscas, el ministro español de Exteriores dijo que la apertura de investigaciones por parte de la Audiencia Nacional sobre si Marruecos cometió genocidio en el Sáhara Occidental “es una decisión judicial que no voy a comentar”. Todo va bien para Moratinos. Hay un “clima de esperanza” en relación a las negociaciones sobre el Sáhara y otro “clima excelente en las relaciones bilaterales” entre los dos reinos.
¿Hablará en serio este ministro? Las negociaciones permanecen estancadas, según las declaraciones del mismísimo Ban Ki Moon, secretario general de la ONU. Quizá no se rompan y dentro de unos meses los interlocutores vuelvan a la discusión interminable en Suiza. Lo nuevo apenas alcanza a comprobar que por ahora fracasaron los intentos de suprimir el derecho de autodeterminación y su sustitución inaceptable por una consulta exclusivamente autonómica y bajo el control de fuerzas extranjeras. La diplomacia saharaui sigue dando pasos firmes, permitiéndole resistir las operaciones de Rabat, pero la situación de los saharauis en Tinduf y en el Sáhara ocupado empeora ante la mirada casi indiferente del mundo en general y de la ex potencia colonial en particular. El “clima” del Sáhara Occidental se mantiene empantanado. ¿Registramos al menos un “clima excelente” en las relaciones bilaterales? Supongo que los negocios mejoran, aunque menos que los correspondientes a los amigos franceses de Mohamed VI. Sin embargo, al revés que Miguel Ángel Moratinos, el ministro de Comunicación del Gobierno marroquí, Khalid Naciri, sí estimó conveniente comentar la iniciativa del juez Garzón de investigar a trece altos cargos del país vecino por genocidio y torturas en el Sáhara Occidental. Khalid Naciri aseguró que ningún juez español va a darle lecciones a su país sobre derechos humanos y democracia, que mejor pone su atención en Tinduf y que está remando a favor del Frente Polisario. ¿Quería conocer Garzón la colaboración que Rabat prestará a su comisión rogatoria? Pues ya lo sabe. Ninguna. Unas horas después, el mismo Khalid Naciri, también portavoz del Gobierno, recurrió al micrófono para realizar otra declaración oficial. Reflexionó y dijo que “lamenta y rechaza” la visita anunciada por los Reyes de España a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla la próxima semana. “Marruecos -añadió- expresa su total rechazo y su reprobación de la visita”. ¿Valoraciones pocos diplomáticas, teniendo en cuenta “las excelentes” relaciones bilaterales entre Marruecos y España? ¿Se enteró de repente Rabat de esta visita y respondió con tanta dureza en defensa de los sentimientos patrióticos de los ciudadanos marroquíes sobre estos dos enclaves españoles? Lo dudo mucho. Más bien parece otra reacción por la iniciativa del juez Garzón y otro modo de presión para paralizar de una vez sus gestiones. El Reino de Marruecos lleva años gastando millones de dólares y esfuerzos con la idea de sepultar el Sáhara Occidental y sus habitantes bajo la losa de la represión y el silencio. Cualquier información sobre sus fechorías ataca esa política (tan costosa y cruel como históricamente estéril) destinada a la anexión del territorio. Peor, a los ojos del régimen, cuando se trata de una investigación de calado como la iniciada por el juez español. De ahí que las relaciones entre los dos reinos estén muy lejos de vivir un momento excelente, como pretende el ministro español de Exteriores.

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